Buena cosecha.
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “¡Apúrate, crece pronto!”… Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó solo seis semanas crecer?. No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Por eso, en estos momentos en que comenzamos un nuevo año escolar debemos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que, aunque muchas veces no veamos resultados rápidos y enormes avances en nuestros niños, en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos la tarea por no “ver” el resultado que esperamos debemos tener en cuenta que sí, está sucediendo algo dentro de ellos: están creciendo, aprendiendo y sobre todo, sintiendo que tú te preocupas por ellos.

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Clara Murillo Comentario de Clara Murillo el noviembre 6, 2009 a las 12:39pm
Este testimonio es muy ilustrativo, la labor de los formadores así es, y en la fomación de los docentes hay que regar el bambú para que no se seque o pierda su candor.
María del Carmen Manjarrez López Comentario de María del Carmen Manjarrez López el noviembre 5, 2009 a las 10:54am
Buena rerflexión Jorge, porque en ocaciones nos desesperamos porque creemos que el niño no aprende, sin embargo con forme pasan las semanas van madurando y cuando menos pensamos saltan como palomitas de maíz y nos sorprende su aprendizaje. Lo que pasa que todo es un proceso y son diferentes estilos de aprendizaje en cada alumno.
Me gustó mucho tu ejemplo del bambú, me quedo con el como testimonio
Un fuerte abrazo desde este calurosa tierra.

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