EL DOCENTE: FACILITADOR DEL PENSAMIENTO REFLEXIVO.

"No hay nunca un todo en orden si la raíz o la base están en desorden. Tampoco un árbol cuyo tronco sea delgado y débil y cuyo ramaje sea tupido y fuerte”.
                                                                  Proverbio chino.
Este proverbio chino nos sirve de hilo conductor para una reflexión acerca de nuestra práctica pedagógica: ¿Qué tan preparados estamos para ejercerla? ¿Cómo estamos y hacia dónde vamos con nuestra actividad docente? ¿Qué ciudadano queremos formar? ¿Tenemos en claro nuestro quehacer pedagógico?

"... La actividad docente y los procesos mismos de formación, deben plantearse con la intención de generar un conocimiento didáctico o saber integrador, que trascienda el análisis crítico y teórico para llegar a propuestas concretas y realizables que permitan una transformación positiva de la actividad docente.... por consiguiente, los docentes antes de ejercer su profesión deben, entre otras: conocer la materia que han de enseñar, saber preparar actividades, saber dirigir las actividades de los educandos, saber evaluar...".1

Hoy como ayer, uno de los protagonistas importantes de la sociedad es el MAESTRO, en cuyas manos está hacer del aula un espacio a través del cual los estudiantes construyan un futuro promisorio, un medio fértil para que cada quien, en uso de su autonomía encuentre su propia realización.

Ahora bien, las  áreas del conocimiento contienen cualquier cantidad de información, pero esta información será pertinente y eficaz sí sólo sí se utiliza como un medio y no como un fin. El docente debe necesariamente ser conocedor del área que va a orientar para a través de ella saber potencializar habilidades de pensamiento que contribuyan a la ejercitación de un saber hacer en los educandos. El docente, por consiguiente, debe tener una formación conceptual, reflexiva y práctica que asegure la pertinencia, la aplicabilidad y permanencia de lo aprendido. 2

Con base en este requerimiento el maestro podrá crear y orientar en el aula un espacio para la potencialización del ciudadano que requiere la sociedad: Un ciudadano con una actitud crítica de la realidad, dinamizador de una democracia participativa, de la tolerancia, del respeto a la diferencia y a los derechos humanos. Al respecto Alfonso Borrero, afirma. "La pedagogía auténtica, la del MAESTRO, no atiborra, no deprime, limpia el panorama a fin de que tras la maraña de datos e informaciooes el discípulo descubra las profundas articulaciones del conocimiento y las acompase con el equilibrio interior de su persona"3.

Ser conocedor de la asignatura, de su objeto y su método, de su papel relevante en la reflexión cotidiana, permitirá al docente autorregular, por medio de la autoevaluación, y metacognición, su práctica docente para hacer de la asignatura un medio a través del cual encaminará a los educandos a la práctica del pensamiento reflexivo desde una actitud crítica y autónoma.

Otro de los requerimientos que debe reunir el docente en su práctica pedagógica es el saber preparar actividades y saber dirigir las actividades que propone a los estudiantes: "Uno de los roles más importante que cubre el docente es favorecer en el educando el desarrollo y mantenimiento de una serie de estrategias cognitivas a través de situaciones de experiencia interpersonal instruccional"4. El docente debe ser un gran observador y crítico de situaciones reales y concretas de sus estudiantes. Participará de los hechos ocurridos en el aula, la familia o el barrio que el estudiante conoce (conocimientos previos) para planear y ejecutar las actividades, que desde el ámbito de los educandos, promuevan tanto a los aprendizajes intelectuales (avance conceptual) como a la potencialización de habilidades cognitivas, metacognitivas, comunicativas, emocionales, tecnológicas y sociales. Desde esta óptica y como lo afirma María Teresa Nidelcoff: "El docente no se relaciona entonces, con ellos, como si fuera el único que tiene algo que enseñar, ni ve a los chicos como seres en blanco que todo lo tienen que aprender, sino que él y ellos tienen que relacionarse con un intercambio mutuo de enseñar - aprender"5.

Lo anterior exige del docente un gran interés por la examinación constante de los métodos y recursos didácticos de la evaluación.La evaluación debe ir dirigida a valorar las actividades, dedicaciones, esmeros y responsabilidades de los estudiantes. El docente toma al participante como persona y como "intelecto". Evalúa como un dinamizador de conocimientos, no como un transmisor de información.

Ser conocedor de su asignatura, saber preparar actividades y saberlos dirigir como también evaluarlos es uno de los principales roles del maestro, que ameritan un especial entrenamiento y cuidado, para poder fomentar aprendientes autónomos.

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1-Gil, Carrascosa, Furia y Martínez Torregosa.   (1.991).   En Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo. Frida Díaz Barriga. Ed. Me. Graw Hill. 2.000 Pag. 3.
2. Frida Díaz Barriga Arceo.   Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo. Ed. Me. GrawHill 2.000 Pag. 5.
3. Alfonso Borrero.   El Maestro.   Educación y Política.   La Educación en lo Superior y para lo Superior. Ascun-Icfes. Santafé de Bogotá.  1.985. Pag. 146.
4. Frida Díaz Barriga Arceo. Op.  Cií. Pag. 4.
5. María Teresa Nidelcoff. ¿Maestro Pueblo o Maestro Gendarme?.Ecoe Ediciones. Pag. 64.

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Etiquetas: actividad, autonomía, docente, pensamiento, reflexivo

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